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Universidad y Modernidad

Conferencia presentada por el Maestro KS'-^A N1SLAC) ZU LK1A a los profesores de la Universidad Surcolombiana de Neiva, el 21 de noviembre de ¡989. Se publica este texto inédito como homenaje postumo.

consideraciones sobre el desarrollo de la Universidad y las características de la modernidad. Es un lerna que inquina muchísimo hoy, en inuy diversos silios, el desajuste enlre las formas clásicas de la enseñan/.a universitaria y los problemas que se planican en el inundo moderno.

Hay una parte de ese desajuste que podríamos considerar técnico; una inadecuación entre la formación y las necesidades profesionales. Es en ese punto desde luego, que se ha insistido en muchos silios del mundo. Evidentemente, este tema, en el que me voy a demorar muy poco a pesar de que lia sido el más tratado, es un tema que atañe a todas las universidades en su desarrollo, como ustedessahen, se está produciendo una transformación muy acelerada en las técnicas, en los procedimientos, en tos conocimientos, en las más diversas disciplinas, de tal manera que la formación de una persona, tiene que ser la formación de una persona que al salir de la universidad consiga formación.

En ciertos campos, por ejemplo, un médico, en una especialidad cualquiera, a los pocos años de salir de la universi dad, encuentra una gran cantidad de descubrimientos, nuevos procedimientos, nuevos conocimientos en su campo y si va a ser un gran médico tiene que ser un estudiante para siempre.

En muchos países la renovación técnica es tan acelerada que un experto en un asunto particular de la mecánica, es una persona que en cuatro años está dcsactualizada, necesita o regresar a la universidad, o haber tenido una formación que le permita una vez terminados sus estudios continuar estudiando. Esta es una necesidad técnica y económica. Hay muchas empresas norteamericanas que hace poco liicie ron un haiancc que dedica un porcentaje inmenso de sus recursos a la recapacitación del personal.

En todos los campos se ha visto en Colombia esa necesidad, tamhién en ese sentido, nosotros estamos en la misma situación y en una situación más aguda en algunos campos porque nuestra propia sociedad va cambiando aceleradamente y aspiramos a que cambie más aceleradamente. Es decir, ustedes ven que los jueces han presentado unos exámenes, es decir, muchos estudiaron códigos que no están vigentes, han cambiado. Este fenómeno nos obliga a plantear un tema muy importante en las consideraciones estratégicas de la universidad de hoy, ya no podemos considerar la vida de los individuos üividida en dos grandes épocas: la época de los estudios y la ¿poca del trabajo. Ya esa división no es válida, no garantiza ninguna efectividad en el trabajo; ahora el estudio es el campo de toda la vida y la preparación no es solamente para acceder a un saber mínimo situado en los años finales y consagrado en un título, sino la preparación es precisamente para estudiar siempre. Ahora se trata en cualquier campo de la formación de investigadores, de pensado res y eso requiere un tipo de educación.

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Consideramos que la educación que nos interesa en este sentido, es lu formación de una persona crítica, de un investigador, un crítico, un pensador, un hombre con capacidades de hacerse preguntas, es decir, de hacer aportes, de plantearse problemas, es una persona que tiene que ser educada con un tipo de investigación que acentúe esa capacidad. Generalmente, no se tiene suficientemente claro que no hay nada más importante que hacerse buenas preguntas.

Casi todos los llamados test de inteligencia, de muy diversa índole, fallan por una cosa, porque miden la inteligencia con las respuestas que alimentaron a un texto y la capacidad de la inteligencia es la capacidad de hacerse preguntas, de hacerse buenas preguntas, de plantearse problemas. Ahora, este es un aspecto muy conocido en la teoría de la ciencia; hacerse preguntas en la ciencia, se sabe muy bien por la historia de la ciencia, que una pregunta buena es la que abre las grandes posibilidades, incluso la capacidad de hacerse una buena pregunta allí donde nadie se preguntaba por qué, por ejemplo, una piedra después de que yo la lance sigue su derrotero, parecía tan natural que nadie se preguntaba, sin embargo, cuando se preguntó Galileo, cuando planteó el problema, bien planteado desafió la lógica tradicional de la mecánica antigua según la cual una vez que termina la causa termina el efecto, en este caso term la la causa y sigue el efecto. En eso no tiene más respuesta que la Ley de la Inercia que permite cambiar tuda la doctrina del movimiento de Aristóteles.

Galileo tuvo el talento de que lo que había que explicar era lo contrario por qué se detiene, por la resistencia del aire, por la tendencia a la caída y no por qué sigue, porque lo natural es que siga.

Hacerse una buena pregunta en un ejemplo muy sencillo o en miles de otros ejemplos en la historia de la ciencia, es la mayor capacidad, hacerse las preguntas sobre lo que se está viviendo, en el campo de las relaciones sociales, en el campo de su propia disciplina, hacerse preguntas pertinenetes que conduzcan a hipótesis, que conduzcan a investigaciones. Una educación que prepare a gentes para pensar, para investigar, no simplemente para repetir lo ya sabido, que no les transmitan soluciones sin haberlos dado un campo para meditar los problemas, es la más fácil de dar.

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Si queremos formar una cultura democrática, que es a lo que voy progresivamente a entrar, necesitamos formar una cultura crítica y una cultura crítica requiere un cierto tipo de educación que no sea dogmática, es decir, cuando no se nos enseña a pensar por sí misinos, cuando sólo se transmite el dato, el resultado como una autoridad.

Se puede enseñar geometría, aritmética, dogmáticamente, es decir, si el hombre no es capaz de pensar por sí mismo el lema, sino que se atiene a que el profesor, o Guclides, o cualquiera, te diga y así tiene que ser; apréndase que menos por más da menos y si no le sale, pierde; eso es una educación dogmática.

De todas maneras, la actitud de no permitir que otro piense por sí mismo es la actitud que mata las posibilidades, que destruye, inhihe las posibilidades del investigador. La versión de la autoridad que está detrás de un saber, el hecho de no entregar de antemano al que está aprendiendo lo probable, el hecho de que la ciencia es dehate y no se trata de verdades intocables, ese tipo de educación se requiere para formar una mentalidad crítica, el hecho de pensar por sí mismo es el tema mayor.

porque sino piensa por sí mismo, si uno no sabe en qué se funda, en qué forma se puede argumentar lo que uno está diciendo, no importa en qué materia esté, es igualmente dogmático, pensar por sí mismo es equivalente a pensar.

Ahora, un filósofo contemporáneo decía: el secreto de la ilustración es dejar pensar. Pero no se necesita nigún filósofo contemporáneo, por ahí comenzó la filosofía, por ahí comenzó el racionalismo que está en nuestra tradición, porque nuestra tradición es griega, es mejor que no lo neguemos. Es múltiple, pero en gran parte es griega.

Una conquista muy inicial del pensamiento científico consistió en la formulación de que lo único que vale en la ciencia es la demostración. En la ciencia no tiene cabida el criterio de autoridad, ninguna autoridad, la de la tradición, la de una persona, la de una figura, puede ser esgrimida como argumento en una discusión científica.

Hace 2500 años, Sócrates le dijo a Gorgias, mira: Io que tu estás diciendo tiene el apoyo de muchas personas, por ejemplo de Homero y de muchos otros, pero eso no viene a cuento en la discusión, si tu truje ras aquí los siete sabias de Grecia y todos juraran que tienes la razón, eso tampoco demostraría nada, lo que estás diciendo tendrías que demostrarlo tu.

Ese criterio tan antiguo, sigue siendo el criterio, pero a pesar de que fue visto hace tantos años, milenios, sigue siendo muy difícil de aplicar, la autoridad es más fácil, es más fácil algún tipo as( sea sutil de intimidación, que apelar a la argumentación y a la demostración, despertar el espíritu argumentativo, esa es una tarea muy difícil en la ¿poca contemporánea, porque en nuestro tiempo la ¿poca se ha hecho más compleja y el saber y las teorías científicas se han hecho tan complejas que una característica de nuestro tiempo es una tendencia muy excesiva sobre la cual existe una gran reacción hoy día pero que continúa hacia la especiali-zación. Saber cada vez más sobre menos; la especialización es necesaria, es necesario conocer a fondo un campo y la literatura que surge sobre cualquier lema es tan vasta que resulta difícil abarcar con mucha profundidad muy diversos campos, pero la espccialización se está viendo cada vez más. Como uno de los grandes problemas de la época, muy importantes teóricos de ta educación, Morant, otros, han hecho esludios muy alarmados sobre la importancia del ciudadano en una cultura en migajas, la llaman ellos; el ciudadano no sabe de qué se está hablando fuera de su campo, pero entonces no es propiamente un ciudadano, es decir, los políticos se apoyan en esto y forman una tecnocracia y cada cual nos cuenta una historia, en un lenguaje tan especializado sobre como va a ser el programa económico, digamos, que nos afecta a todos, pero está dado en tal terminología que decimos: bueno, no es mi campo, yo no soy economista y esto es para un experto en macro-economía. El otro hace sus programas con sus concepciones etnosociológicas y se refugia en su jerga, bueno llamémosla concepiuulización, para que ya no haya un peyorativo, pero de todas maneras forma una barrera en temes que son vitales en la comunicación y la especialización también contiene el problema, la persona deja de abarcar su propio campo, es decir, los fundamentos de la ciencia en que trabaja, por dedicarse a una parcela cada vez más estrecha de esa ciencia que se le puede cambiar de un momento a otro en el enfoque. Necesitamos que los conocimientos generales de desarrollo de una disciplina se acentúen y en primer lugar la lógica que es la matriz de todas. El conocimiento de este hecho es una cosa que ha venido inquietando a las gentes hace mucho tiempo, porque no se están formando ciudadanos, porque se están formando expertos. Dos investigadores norteamericanos, críticos de la educación norteamericana, muy agudos y muy duros, que escribieron unos lihros que se llaman la Universidad Norteamericana, (se consigue en castellano), decían que la Universidad en Estados Unidos evolucionó de la (orre de marfil a la estación de servicio; esa es la expresión que ellos emplean, se generalizó mucho, primero era una torre de marfil, se formaba una ¿lite que sabía griego, otras varias lenguas, cultura, humanismo y no tenía mayor cosa que ver con la sociedad, ni con la gente, ni siquiera con la producción y luego se convirtió en una estación de servicios, producir los expertos de mano de ohra calificada que demanda el mercado, es decir, la demanda de las gentes y de las empresas hay que atenderla con una mano de ohra calificada y dió ese virage sin conservar nada, ni de la tradición, ni dar ahora una formación para enfrentarse al problema en que todos estamos, que significa la civilización en que vivimos.

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ESTANISLAO ZULETA

(Medellfn, 1935 - Cali, 1990). Fue profesor de las siguientes universidades: Nacional, Libre de Antioquia, de Medellfn y del Valle. Asesor de las Naciones Unidas, del Ministerio de Agricultura, del INCORA, de la presidencia de Belisario Betancourth y Virgilio Barco. Fundador de revistas y periódicos como: "Crisis", 1957; "Agitación", 1962; "Estrategias*, 1963. Publicó 15 libros.


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La Universidad tiene que hacer eso, tiene que atender ese frente, su ha intentado desde hace dos décadas. En Colombia, se ha introducido por ejemplo, alguna cátedra de humanidades en las carreras técnicas como respuesta a esa inquietud, sin embargo, eso es muy insuficiente y no ha resultado, y los estudiantes la consideran costura. Nos enseñan zootecnia y nos dan las obras de Homero, y desde luego no van a entender porque es necesario entender las aventuras del señor Ulises para luego salir a combatir las garrapatas, no se ve clara la relación. Está tan polarizada la cosa que en realidad un pequeño in ¡crio de humanidades en un mundo que es extraño a la atención, 11 la vida de una civilización no resuelve nada, esa no es una proyección. La Universidad y en general en la educación, es necesario la formación de un investigador, que sirva en su oficio y no solamente como ciudadano.

Es necesario romper en el espíritu de los estudiantes desde siempre la di visión de la vida en la época de los estudios y la del traba jo; ahora, el camino es el tipo de educación que se da, pero el camino es otro, que la Universidad se acerque un poco más a la comunidad, que los estudiantes tengan la oportunidad. En unos países se llama pasantías, en otros voluntariado, en fin, en todas parles está a la orden del día con muy diversos nombres, en todas partes se está planteando la cuestión de que los estudiantes participen de diversas maneras en la vida de la comunidad, en las organizaciones de la sociedad, en los trahajos y que aprendan haciendo y no solamente ir por un tiempo a aprender toilo sin hacer nada y el resto del tiempo hacer sin aprender nada. Romper esa ruptura de la vida y permitir una nueva continuidad es una tarea fun damental de la universidad moderna en todo el mundo. No me estoy refiriendo solamente a la nuestra, que le va a quedar más fácil precisamente porque es incipiente, por no tener un montaje tan elahordo como el que están tratando de echar hacia atrás las universidades en otros países del mundo. Porque en ese trabajo están muchísimas universidades de Francia, Italia, Estados líni-dos, Unión Soviética,... es un problema colectivo.

El otro caso es cómo formar un ciudadano, es decir, en términos colombianos, cómo hacer una educación para la paz, que es el tema de los colombianos, cómo hacer una educación para la democracia, para que la gente esté capacitada para la convivencia con debate, a la discusión racional, a la participación en la vida de la comunidad, que no se vaya a crear un experto que en su carrera no participó nunca en nada y luego tampoco, no va a ser más que un vendedor de mano de obra calificada para cualquier demanda en el campo que trabaje, y tampoco va a participar en nada, sino que ya tenga ámbitos crecientes de participación en la vida de la sociedad como estudiante y luego sean ciudadanos, cualquiera que sea el campo de su actividad profesional específica, ciudadanos son gentes interesadas por la comunidad.

Voy a plantear ahora este problema de la preparación, formación y educación para la democracia del ciudadano, en términos más fuertes y académicos. Quiero que consideremos la situación de nuestro país, en cuestiones políticas. En Colombia se ha desacreditado la política y con razón, no lo niego. Se ha convertido en clientelistno, no da soluciones, bueno no voy a repetir las múltiples razones que la han desacreditado, es un hecho. La juventud colombiana es muy apolítica y no sólo eso, eso se ve y cuaquiera que analice los procesos electorales de los últimos diez años puede darse cuenta de que la juventud colombiana se abstiene entre el 80 y 90%, los jóvenes de 18 a 28 años se abstienen, es decir, un margen monstruoso. Sin duda nadie ha encontrado un discurso que los conmueva, que les diga algo del futuro. Pero hay un fenómeno más inquietante: nuestra sociedad padece de una especie de síndrome colectivo difícil de observar a primera vista, pero muy inquietante, que podríamos llamar un síndrome de depresión colectiva, hay muchos elementos que nos permiten llegar a ese tipo de conclusión. Por ejemplo, cuando Sigmund Freud trabajaba hace un siglo, iniciaba sus labores, como pueden ustedes ver, y cuando estuvo en París trabajando con Charcot, o estudiando con Charcot, 16 que se presentaba en la consulta siquiátrica en un porcentaje altísimo era la histeria, la gran histeria con sus ataques famosos y algunos casos de neurosis obsesiva, en esa época ellos no trataban las psicosis, Freud no las consideraba tratables con sus procedimientos y siempre las había, pero en un porcentje altísimo, lo que se presentaba era este tipo de cuadros sicológicos de histeria, histerias de conversión, con cegueras, parálisis, convulsiones, angustia, fobias, este tipo de problemas era el 90% de la consulta. Hoy en día todas las ciudades en Europa, Estados Unidos, el 80% de la consulta es por depresión, generalmente la gente lo llama con término vago, Srtess, muy poco adecuado porque cubre demasiadas cosas, pero cuando se avanza un poco, uno se encuentra con una depresión, con una falla de motivos para vivir, con una tristeza inexplicable que muchas veces no es aparente porque se sobrecompensa con entusiasmo de cualquier tipo (licsta, música, droga, deporte) entusiasme que van a sohrecompensar una presión do fondo, pero no a curar; esto es muy fuerle en la juventud, a veces en la juventud que da la impresión sohreconi-pensadora, de más entusiasmo, los cantos a la música y a la vida terminan en suicidio o la droga con el saber siempre existente de que se trata de una autudoslrucción. La droga no depende de unos señores habilidosos y criminales, ni de unos cultivos; la droga es un síntoma de una civilización y do una civilización deprimente, ese es el centro del prohlema, el problema que es difícil de tratar en términos punitivos, en términos de encarcelamiento o de represiones de cualquier tipo, es porque hay una demanda creciente. Ahora, ese prohlema en el que deberíamos meditar porque son muchísimos los factores los que conducen a lo que un médico llamaría depresión colectiva, incluso factores aparentemente contrarios como los grandes entusiasmos que se depositan en una causa cualquiera y que se podrían denominar en cierto sentido Entusiasmos Vacíos, exaltadísimos, poreicinplo en un evento deportivo, que llamó vacío porque se trata de un entusiasmo que no puede transformar en nada de nuestra vida, por una parle, leñemos puesta toda la pasión en nuestro equipo y en eJ triunfa de nucsin> cquifti) y si triunfa o pierdo no nos pasa nada, no nos queda resuelta ninguna de nuestras dificultades, do nuoslras carencias, de nuestros proyectos, ni siquiera facilitarlos, y no solamente por eso, sino que os el enlusiasmo por algo en lo que nosotros no podemos hacer nada, porque sino nos entusiasmamos en una causa social, en una investigación, en una labor, en la producción de algo, en una lucha política, nos entusiasmamos por algo que en alguna medida depende de lo que nosotros hagamos. Pero el enlusiasmo vacío se caracteriza porque se lija siempre allí en aquello que no depende de nosotros, no solamente que no nos transforma el resultado, no nos pone en cuestión, sino que no depende de nosotros, no podemos hacer nada, esc entusiasmo es muy fácil porque no genera an-gusiiu, todo enlusiasmo en alguna causa que en cierta medida depende de lo que nosotros podamos aportar a ella, genera algún nivel de angustia porque siempre estará la cuestión de si nosotros estaremos a la allura de la tarea de los ideales que estamos persiguiendo, de las dificultades que se nos van a presentar, es ducír, es un enlusiasmo que no puede ser ingenuo, que puede llevar a asumir todos los riesgos pero que no deja de dar angustia, porque lu angustia es la pregunta que nos lia cemos sobre en qué medida nosotros estaremos a la allura de algo que anhelamos. Desde que anhelamos; porque aquí viene uno do los dramas y de los secretos de nuestra cultura, que se tiene que enfrontar a nuestra educación primaria, secundaria y universitaria, y no sóío nuestra educación, sino nuestra actividad soda] como ciudadanos y nuestra aeliv MI política. Nosotros vivimos en una cultura deprimente porque esa cultura tiene una ética, que no es la de la realización humana. Entonces vemos a la gente muy alarmada por la droga y que tiene mucha razón, pero una cosa que se ve menos es que ese fenómeno de la droga está siendo propuesto todos los días, a todas horas, que la droga es el camino que nuestra civilización propone, porque nuestra civilización es una civilización consumista, nos están contando que es el consumo el que va a cambiar nuestra identidad, no el esfuerzo, no Ea satisfacción, no la victoria sobre nuestras dificultades y las adversidades que nos opone la realidad, es el consumo: cómprese alguna chaqueta y se sen rá distinto en el mundo de los otros; cómprese alguna cosa y será ainado y será considerado; hágase algo, cómprese algo, usted será distinto si tiene con qué comprarse algo, es la conclusión y con esa prédica cotidiana, permanente, programa tras progamu, en la televisión, en la radio, en la prensa, en el cine, lodo el día, consuma, la felicidad es consumir más, su futuro es consumir más, su fracaso es consumir más, lo que usted haga no es el problema, el pmhlcma es lo que usted consuma; pero el consumo tiene un problema, el consumo que cambia el estado de ánimo inmediatamente si es la droga, están proponiendo un mundo en el cual hay un auténtico culto al estado de ánimo; yo llamo un culto al estado de ánimo lo siguiente: el problema principal es sentirse bien, no sentirse angustiado, ni culpable, ni mal, culpahlcs como nos sentimos todos cuando hemos hecho sufrir a un ser que amamos, oque hemos dejado de hacer lo que creíamos que debíamos haber hecho, ante nosotros mismos, no ante un dogma o pecado. Pero el asunto es sentirse bien evadiéndose de alguna manera, divirtiéndose de alguna manera que no vaya a consistir en pensar en nuestra vida;

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viendo alguna cosa bien estrafalaria y bien ajena a lo que vivimos y dedicándonos a contemplarla un rato para mantenernos hipnotizados corriendo a la pantalla a imaginar para no tener que volver a nosotros mismos, el culto al estado de ánimo es supremamente peligroso y entre las grandes realizaciones solo se mantienen en la continuidad cuando tenemos para nosotros una tarea a la que damos tanta importancia que esa tarea no depende de nuestro estado

Estanislao Zuleta

de ánimo, nuestros momentos de (lipotimia o de entusiasmo, de todas maneras nuestra tarea ahí está, aprovechamos nuestros momentos de depresión para hacer una autocrítica y para tener desconfianza provechosa por lo que estamos haciendo en lugar de una auloafírmación loca, pero una tarea rectora.

No existe sobre la tierra ninguna píldora de felicidad, ni va a ser descubierta por ninguna clínica, para una juventud que considera la felicidad como la victoria sobre una inhibición, para una juventud que piensa en la felicidad así, no hay píldora ni nada que inyectarse. Pero si se piensa en la felicidad asi, no hay píldora ni nada que inyectarse. Pero sí se piensa en la felicidad como consumo, y se rinde un culto al estado de ánimo se le está diciendo a la juventud, drogúese todo el día, aunque además se le está recomendando porque está en la lógica de una civilización.

Tenemos que llevar el problema de la droga que nos eslá costando tanto a nosotros, hasta la critica de la civilización que la produce y debemos saber que el ataque a esa civilización se tiene que hacer en toda la trama de nuestras relaciones humanas, en toda la trama de nuestras actividades y por ejemplo, en la educación; crear nuevos valores, el valor a la realización humana, del hombre que supera una dificultad, del hombre que logra realizar una obra, no del hombre que nos eslá exponiendo obscenamente los símbolos de su riqueza y su capacidad de compra, que no sea nuestro héroe el de la chaqueta envidiada, el de la motocicleta envidiada, sino el que logró superar alguna dificullad que tenía, el que logró llegar a algo que anhelaba. Cuando esos sean nuestros héroes y para acceder a ellos tengamos que superarnos a nosotros mismos, ponernos en cuestión, amar la dificullad misma como un desafío, entonces nuestros ideales nc serán disfraces, ni serán cosas suntuosas, ni será poder y más poder, nuestro:-ideales no serán que la genle nos envidie porque podemos comprar, lo que otro:-no puedan comprar, sino que nos respeten por lo que hemos podido hacer. No que nos tengan miedo por el poder que tenemos, porque podemos mandar a matar, porque podemos destituir y nombrar, no por el poder; que nos den la amistad por la colaboración que podemos prestar, por la ayuda, por la crítica amistosa, porque es una vulgaridad obscena en la que estamos viviendo y la que estamos consumiendo.

Eslamos formando una juventud que tiene muchas dificultades para inves-ligar el futuro, para poner en el futuro sus grandes anhelos, es una juventud que tiene terror a de jar de ser joven, que tiene el terror de llegar a ser adulto, en realidad la vida del adullose le presenta como la vida de oficinas grises, de horarios, de niveles, de jefes, mientras que en el espacio de la juvenlud se puede ser libertario, se ha conquistado un espacio para vivir que se va a perder cuando lleguen las ocho horas diarias, el bus, el patrón con el cual uno no se puede dar el lujo de ser libertario porque queda por fuera si dejó de marcar la larjelica, desde luego no ama el futuro porque no ve sino ese futuro, el otro futuro es el futuro de algunos de los más avivatos, pero que le tienen miedo, no respeto, aquel que no se le puede tener estimación sino envidia de aquellos que quisieran comprar lo que é! compra aunque no sirva para nada, como símbolo.

Esa es una educación que la juventud está recibiendo, y hay que hacer una contraeducación, debemos asumir esa tarea, yo no se los estoy diciendo por alarmismo, yo creo que ustedes pueden reconocer fácilmente que esa es la situación en que nos encontramos, tenemos muchos otros problemas, pero estoy hablando de un sector particular de la sociedad, el sector universitario, con una juventud minoritaria que accede a ella. Ese es un gran problema, no poder investir el futuro, tener terror del futuro, por todas partes estamos viendo jóvenes falsificados, gentes que siguen de alguna manera buscando símbolos, alguna mochila, algún pelito largo, alguna cosita, aunque ya están bastante envejecidos, para quedarse anclados en una crirts de la pubertad, cuando ya les pasó, por el terror a ser adultos, pero no le puede pasar nada más grave a una juventud que tener terror de ser adultos y sin embargo, si la sociedad le ofrece más que esos dos caminos: más consumo y poder, o bien, adaptación amarga a unas oficinas grises, no hay más. Sino le ofrece más, es difícil que no esté deprimida y que no trate de salir con cualquier tipo de entusiasmo de esa depresión. En ese problema estamos, ahora bien, que podemos darle: convertirla en ciudadanos, el futuro es el futuro de una civilización nueva, es el futuro de una nueva comunidad, es la lucha por una sociedad distinta; sino tiene ese futuro y no puede investirla no tendrá sino los otros dos porque la sociedad no le da más que esos dos.

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El futuro es la participación en la vida de una sociedad que quiere cambiar, el futuro que queremos es el de una Colombia amable, con derechos humanos, sin miedo, con capacidad de debatir, con adversarios nobles, que valga la pena tener como adversarios, que nuestros adversarios no sean simples asesinos, sino que sean gentes que piensan con otros ideales y con otra idea de la vida. El futuro tiene que aprenderse a investir en términos colectivos; en la producción del experto que sólo va a vender en determinado momento, una determinada mercancía, su fuerza de trabajo calificado o cualquier otra que aprendió a fabricar, nó es un futuro colectivo, en privado no va a tener otra cosa que el consumo y el poder, o el futuro de una amarga adaptación; liemos formado un desajuste, la juventud ha conquistado por fortuna un espacio grande para vivir menos intimidada que antes, con menos miedo a la autoridad, más desahogada, más liberada sexual-mente, con menos miedo al cuerpo, más capa/ de bailar y de reconocerse a sí misma, es más amable, es una buena conquista, pero sin miedo al futuro.

Que no sea una época que se nos va a terminar cuando nos graduemos y que lo que va a resultar de ahí en adelante es una ¿poca en la que ya no existe más que un deber gris para conquistar un ingreso. Ya no habrá nada investido, es el término que solemos utilizar, por lo cual valga la pena luchar, una juventud que no tiene nada por lo que valga la pena luchar tiene que estar deprimilla, la droga no es más que un síntoma, ese no es el problema, el prohlema es el estilo y los valores de una eivili /ación.

Ahora bien, la Universidad que necesitamos, la escuela que necesitamos, el bachilléralo que necesitamos, que no sean una fábrica de burócratas, es decir, que prepare muy bien a la gente para no tener iniciativa y delegar la responsabilidad en alguien que mandó a hacer algo que yo se hacer, pero yo mismo no tengo por qué tomar iniciativa, ni buscar qué es lo que voy a hacer; que no hagamos esa lubrica de burócratas, la burocracia es un fenómeno mundial. En la Unión Soviética es particularmente grave; en Estados Unidos es gravísimo, entre nosotros también. En pocas palabras, en términos peyorativos, Marx era muy crítico de eso a pesar de que en su nombre se produjo lo peor, Hegcl amaba mucho al Estado y Marx no, Marx lo detestaba, entonces en sus libros sobre el derecho de Hegcl definió la burocracia como los funcionarios de lo general, el amaba la burocracia, aquellos que están preocupados por el bien general, a diferencia de los que sólo se preocupan por su propio bien. En sus respuestas críticas al derecho de Hegcl, Marx hace una contradefinición muy simpática, la burocracia es la incompetencia organizada por la delegación de la responsabilidad. Sólo es responsable alguien que mandó hacer, yo consulto a ver si se puede, yo no decido, organicémoslo todo para que decidan desde arriba, alguien decide arriba y yo sigo instrucciones, obedezco órdenes pero no me responsabilizo de nada de lo que hago; esa irresponsabilidad jerarquizada no la podemos producir como calificación humana, como calificación de trahajo humano y del pensamiento humano. La Universidad, la educación, la lucha p<i tilica, eslá hoy, a lili juicio, en la necesidad de ser conlracultural, de tomar conciencia de que estamos frente a una cultura deprimente, frente a valores de consumo, de lujo, de la exposición obs cena del dinero rodeada de miseria y no pensando en otra cosa que conquistar bienes innecesarios muchas veces. Una cultura en el éxito que no ha podido valorar la realización humana como su valor fundamental. Muchas culturas antes pudieron hacerlo, la nuestra lo perdió y esa es una de sus crisis más graves; hay muchas otras, por ejemplo que existe la injusticia inás terrible en la distribución de la riqueza y de los ingresos. Necesitamos una cultura de autocrítica, una nueva ética, una va (oración de la realización humana, una educación que produzca incógnitas y que no apabulle preguntas con la solu ción ya sabida, que el estudiante se inquiete por lo que no se sabe, que busque, que se pregunte, que se preocupe, que se forme investigador, un hombre capaz de vivir en un mundo de preguntas abiertas, porque las resputs las, que tenemos simplemente que desarrollar, investigar, que aprendamos la antigua lección de que hay muchas cosas que no sahemos y que tenemos que investigar, una cultura que prepare investigadores y al mismo tiempo ciudadanos participantes en los dramas de su colectividad, de su sociedad. .

Muí:has Gracias *•*